martes, 31 de mayo de 2011

Antecedentes e introducción

El derrame de petróleo en el Golfo de México, mejor conocido como “El Caso BP” (British Petroleum), es sin dudas el escandalo corporativo más sonado del 2010 y tal vez uno de los mayores de la historia. El caso se destaca no sólo por ser el mayor desastre ambiental de la historia sino por el manejo gerencial que se le dio a lo largo de la crisis y las tremendas consecuencias tanto internas como externas que por lo tanto significaron.
La empresa protagonista del caso, British Petroleum, se dedica principalmente a la exploración y producción de petróleo y gas, es la tercera compañía de energía en el mundo y una de las mayores en el mundo. La empresa, que tiene su sede en el Reino Unido, opera en 29 países y sus productos y servicios están presentes en más de 100 países, donde tiene contratados a más de 79 000 empleados a través del mundo.

Los principales resultados financieros de la empresa según el Annual Report and Form 20-F 2010  fueron los siguientes:

Ingresos por ventas y otras operaciones:     US$ 297.000 millones
Beneficio/Coste de reposición (pérdida):      US$   (4.519) millones

No es la primera vez que BP se ve involucrada en un asunto medioambiental: en 2006 se descubrió una fuga de crudo en el oleoducto de Trans-Alaska en la Bahía de Prudhoe, en Alaska, fruto de la corrosión del oleoducto. En 2010, dos semanas antes de la catástrofe en el Golfo de México, se produjo un derrame en una de las refinerías de BP en Texas City, causado por el mal funcionamiento de la maquinaria. Tardaron 40 días en detener la fuga de crudo, que liberó más de 244 toneladas de compuestos químicos. Sin embargo estos incidentes figuran como anécdotas frente al último desastre.

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