Durante todo el proceso se debatieron las responsabilidades de cada una de las partes directamente implicadas en la catástrofe: BP, el grupo suizo Transocean -operadora de Deepwater Horizon- y el contratista estadounidense Halliburton.
Aunque en un primer momento BP intentó esquivar su responsabilidad en la catástrofe, alegando las negligencias de sus dos contratistas, el Informe final de la Comisión Nacional del vertido de petróleo determina “una serie de errores identificables atribuibles a BP, Halliburton y Transocean que revelan fallos tan sistemáticos en la gestión de riesgos que ponen en duda la cultura de seguridad en toda la industria”. Es más, el informe final apunta a la existencia de “errores evitables” y “pasos en falso y descuidos” incurridos por los tres responsables.
Está claro que se han cometido errores cruciales de gestión, y a pesar de las responsabilidades claras de cada una de las partes, estos siguen enfrentados entre ellos a través de una serie de demandas. El 21 de abril del 2011 BP demandó a Halliburton por su responsabilidad en el derrame, un dia después de haber presentado una demanda contra Transocean, por 40 000 millones de dólares por las mismas razones. De la misma manera el gobernó de EE.UU demandó a BP con cargos por violación de las leyes medioambientales del país.
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