Para poder señalar el modo en cómo se está definiendo la relación de la empresa con la comunidad se debe resaltar que una línea cronológica especifica el desarrollo de dicha relación. Esto debido, a que existe un punto de quiebre, el cual se aduce al momento del accidente.
Asimismo, se debe de tener en cuenta la manera en cómo la empresa ha venido manejando sus operaciones; cabe hacer referencia a lo que según Joseph Badaracco es muy difícil para los empresarios realizar, lo cual es tomar una decisión cuando involucra un dilema ético. Esto conllevó, a que Badaracco se interesara sobre éstos temas, por ello postula un modelo, el cual se basa en un análisis de cómo manejar estas situaciones
Por un lado, están las medidas que el gobierno ha tomado después del desastre, el cual se reflejó en una comisión, la cual tenía como objetivo analizar el grado de responsabilidad que tenían las partes.
Dicho reporte se demoró seis meses para dar sus conclusiones, y es así que recomendó una enorme puesta a punto de las fallidas prácticas de seguridad de la industria petrolera en el Golfo, así como la creación de una nueva agencia independiente para controlar las actividades de perforación.
Dicho reporte se demoró seis meses para dar sus conclusiones, y es así que recomendó una enorme puesta a punto de las fallidas prácticas de seguridad de la industria petrolera en el Golfo, así como la creación de una nueva agencia independiente para controlar las actividades de perforación.
Sin embargo, la mayoría de las 250 personas que estuvieron presentes en la reunión se centraron en la crisis sanitaria que estalló luego del desastre de abril de 2010, dejando a los trabajadores de BP dedicados a su limpieza y también a los habitantes de la zona del Golfo padeciendo enfermedades que atribuyen al combustible y a los dispersantes tóxicos utilizados para sumirlos en las profundidades.
Cabe señalar, que BP ha estado trabajando en dichas medidas por lo cual ha designado al Centro de Reclamaciones del Golfo de México (GCCF), la administración de un fondo, el cual cuenta con 20.000 millones de dólares. Esto, para apaciguar a cerca de uno 130.000 empresarios y pescadores que esperan impacientes que sus denuncias atraviesen el complejo sistema de gestión de dicho centro. Lo insólito de todo esto, es que después de un año de ocurrido el desastre, han surgido los denominados “millonarios del derrame”, quienes han absorbido gran parte de los 16.000 millones de dólares gastados hasta ahora por BP, asimismo, empresarios y autoridades locales han orquestado “timos” por valor de decenas de miles de dólares.
Esto, como consecuencia de la profundidad a la que se produjo el derrame -1.500 metros- gran parte del crudo se confunde con la arena del fondo marino y otra tanta porción se ha disuelto a honduras tales que imposibilitan medir su impacto futuro, al menos por ahora.
Por otro lado, está el hecho que salvar el ecosistema de la zona tardará décadas en producirse, por lo cual la batalla por salvar el ecosistema de la zona, seguirá librándose aún durante décadas, según todos los pronósticos científicos.
A pesar de lo mencionado anteriormente, la mayoría de las playas se han abierto ya al turismo y los rastros de alquitrán son prácticamente invisibles; asimismo, no se pueden descartar nuevos estragos en los más de 4.800 kilómetros de costas, que según la Fundación Nacional de la Vida Salvaje , se mancharon de petróleo.
Además, en alta mar apenas 2.500 de los 220.000 kilómetros cuadrados que se cerraron a la pesca tras la catástrofe siguen clausurados, aunque el deterioro de las marismas impide que prosperen las gambas y ostras que solían sostener la economía de la costa.
Tampoco levantan cabeza muchos animales de la zona, en particular las más de 400 tortugas en peligro de extinción que resultaron contaminadas, aunque otras especies se han recuperado casi por completo, como los pelícanos cuyas alas manchadas de negro protagonizaron millones de fotografías.
Por último, otro dato curioso que cabe mencionar es que el Gobierno ha concedido diez nuevos permisos para perforar en el Golfo, con un sistema de regulación mucho más estricto, con el que trata de transmitir a la industria la sensación de que la lección está aprendida. Por ello, tendrá que tomar medidas para que ese mismo mensaje desfrunza el ceño de los pescadores de la zona y los científicos, quienes limpian las costas; es ahora el gran reto del Gobierno, y uno que, al parecer, le llevará al menos unas cuantas décadas más.
Para terminar, en publicaciones recientes, BP ha querido reafirmar que el mensaje ha sido captado y por ello en sus operaciones está aplicando los más altos estándares del mundo anglosajón en auditoría y RSE, tales como la norma ISAE 30002 del Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento, en inglés IFAC, o el estándar AA10003, del Institute of Social and Ethical Accountability, con sedes en el Reino Unido y EE.UU. A su vez, una auditoría de la firma Ernest & Young acompaña con su sello la verificación de los contenidos del reporte de sustentabilidad, fechado con 15 de abril de 2010. Dicha empresa, bajo esta modalidad de transparentar los procesos para el escrutinio ético de sus operaciones informó, desde el 20 de abril y durante buena parte de 2010, sobre la cantidad de barriles de petróleo recolectados del mar hora a hora. También, dispuso de un link del gobierno de EE.UU. con un mapa del área de contaminación con seis categorías de contaminación entre “altamente contaminado” a “no se observa petróleo”
Debido a todo lo mencionado párrafos arriba, las acciones de PB se desplomaron después de la marea negra en el Golfo, pero han conseguido recuperarse y recientemente marcaron máximos de siete meses e inclusive existen rumores de mercado, los cuales hablaban de una oferta de compra de Royal Dutch Shell. Esto porque, La petrolera cuenta con importantes puntos a su favor, como un importante músculo financiero, además de desarrollar su negocio en torno a una materia prima vital para la economía global. Además, para este ejercicio se espera que retome el pago de dividendos.
Todos estos pros tendrá que analizar el inversor a la hora de sopesar si apostar por el causante de uno de los mayores vertidos de crudo de los últimos tiempos
o por sus compañeros de sector.









